miércoles, 6 de abril de 2011

Andrómaca.

Andrómaca apenada y silenciosa,
en medio del gentío deambulante,
perpleja y taciturna en el instante
calcado de tu furia temblorosa.

Doliente perdición de mariposa
expresa el frenesí de tu semblante,
el útimo tirón en tu desplante
de hierro y de mortal; y no de diosa.

Si vienes, al Madrid de los asuntos
-viajero de moral y pies inquietos-
de artistas y banqueros o presuntos,

al Prado  y pasear por Recoletos,
recuerda junto a ella a los difuntos,
no olvides presentarle tus respetos.

martes, 21 de septiembre de 2010

Continuamos.




".tiene dueño todo sí, hasta el aire que respiramos.., y sin embargo, ya ves Kike, todo es nuestro, más allá de cualquier frontera, de cualquier limitación que nos imponga el lenguaje, el recelo humano a lo desconocido..todo es nuestro!, y nuestra la libertad para tomarlo entre las manos, nuestro tambien ese instante y cada emoción que despierte en la piel, cada idea que despierte en la razón..al contacto de todo eso, que estuvo siempre ahi, y seguirá después de que nos hayamos ido.., todo y cada uno de nosotros, desde el ministro al mendigo.., y por eso es sólo nuestro, más nuestro que de nadie, que no perdamos detalle de cada bello regalo que nos vá presentando la vida."
                                                                                                                AMAYA MARTÍN.



No dudo de tu elección ideal de un Mundo y un Universo que seguirán por millones de eras girando y volteándose mientras renacen y mueren estrellas y galaxias, que nuestra tierra vivirá un poco menos y que mientras estamos vivos tenemos la obligación de tomar y preservar todo lo que nos rodea. Pero aún así todo tiene un dueño, alguien que a su antojo quiere manejar las vidas y los destinos, manipular hasta la extenuación cada milésima susceptible de ser utilizada en su benficio y en detrimento de los demás. Nada hemos de llevarnos pero igualmente acaparamos en lugar de compartir y ser un todo con los otros, con los que tienen y con los que no, con los que saludan al sol y los que le vuelven la espalda a la luna. Es hora de juntarse para expresar que no es este el camino, que no se recorren los senderos de la vida negando el derecho de los otros a un pedazo de buen pasar, ni al trozo del pan del camino. Quizá mis palabras se distorsonan porque yo no soy uno de los dueños.   No hablo desde la envidia, ni el resentimiento, quizá sólo desde el sentimiento de culpa que imprime el no ser capaz de reinventar un mundo paralelo y distinto, no mágico  ni idealizado, sólo real,  en el que los cuentos sean parte de una imaginación que disipe  las inclemencias que nos impiden llegar a Utopía.

"No hagáis duelo por la pérdida, ni por mis pecado, no recéis ni me encomendéis a profetas ni invoquéis  vuestros salmos por la salvación de mi alma, sin duda, sin nada de todo eso, las estrellas y los firmamentos seguirán su curso sin reparar en mi pobre insignificancia, dejadme pues que entregue mi vida a los placeres que otorgan la música, la poesía, el vino y ¿por qué no? dejadme amar y ser amado sin que os preocupe ni ofenda mi modo de aprehender el tiempo que me ha tocado."

 Algo así dijo Omar Jayám, poeta persa del siglo IX.

domingo, 25 de abril de 2010

Las vallas quedan ocultas en la imagen


Vino hermosa la estación, el invierno de aguas en tromba ha dejado verdes las dehesas, la nieve anuncia un verano fresco a los pies de sus cumbres, en los valles y las campiñas, las amapolas brotarán como burbujas hirvientes de primavera, los senderos se llenan de excursionistas urbanitas en busca del santo grial de la naturaleza, volverán a sus calles embotadas de cotidianeidad sin haberlo conseguido del todo, tras de sí dejarán de nuevo la soledad que trajeron en sus tarteras, las tierras que recorrieron quedaran marcadas con sus huellas de caucho y de impermeable, las vallas retornarán a ser frontera, caprichos de señorito que hoy tienen un dueño en Port Royal. Prohibido el paso, este es el coto vedado de los trileros de las finanzas. Aquí se crían, sin temor al lobo, los fantasmas de la especulación, entre los chaparros y las oliveras, entre la bellota y la hojarasca bursátil. La nieve al fondo en los picos, también tiene dueño.

martes, 13 de octubre de 2009

Huellas de trovadores


Esto es lo que hay.
Retomaré de nuevo el hilo y el espíritu de este cuaderno tradicional, permitidme que ponga una foto de una de las actuaciones, han sido cinco días en los que he aprendido muchas cosas para actuaciones futuras. A partir de aquí hablaré de otros músicos y no de mí. Me dió para escribir una historia verdadera en romance, ocurrida en el pueblo de Teulada en Alicante. Gracias a Vicent Ferrús, Luthier, y a su compañera María José, artista del dibujo y el dorado. Su página Ars facendi.
La historia esta:
El alcalde de poblado
que no diré donde es, no,
en la costa alicantina.
Mandó arreglar el reloj
Que en lo alto el campanario
Tiene la iglesia mayor,
Años ha que no funciona
Y es reliquia de valor
Que ha de otorgar a este pueblo
Buena fama y gran honor.
Llamaron a un relojero,
De los buenos el mejor,
Porque suenen las campanas
Más que en la Puerta del Sol,
Con todos sus aparejos
El artesano subió
Uno a uno los peldaños
Y esto fue lo que encontró.
Al cabo de poco rato,
Entre gran expectación,
El acólito de Cronos
Del campanario bajó.
El alcalde todo ufano
Al maestro preguntó:
“¿ha dejado usted compuesto
El magnífico reloj?”
“por fuera” dijo “son bellos
La esfera y el diapasón
Del mecanismo y sus ruedas
No queda vestigio no”
Desvelemos el misterio
De lo que aquí sucedió:
“preguntaremos al cura
El sabrá lo que pasó”
(Y si no nos lo dijera
Llamemos a Sherlock Holmes)
“vino un día un chatarrero
Y por hierro nos compró”
“debió ser el monaguillo
Que en vino se lo gastó
Del que se toma en la misa
Para la consagración”.
Si la historia no convence
No haré averiguación:
Cosas son las de la iglesia
En las que non entro non.

viernes, 9 de octubre de 2009

Reflexiones antes de actuar.

Cuanta contradicción podemos encontrar en un átomo de sensibilidad, no parece ser muy apropiada escala de medición de la sensibilidad y otros sentimientos, somos química pura y en la química si mal no recuerdo la contradicción es intrinseca a ella. Me podran objetar sobre la posición de las partículas con arreglo a una convención académica. Todas juntas en amor y compañía pero a ver de que manera. Algo que evoluciona ha de ser por fuerza contradictorio y hasta diría que a veces paradójico. Las emociones se pueden medir por impulsos bioeléctricos, entramos en la física y química, y si la quimíca tenía antagónicos y contrarios, la física ni os cuento. La física es, Uyyyyyyyyyyy lo que es la física, ni más ni menos que lo que todos tenemos, unos suspendido, suspenso en físico, al menos yo, que mira que quiero adelgazar pero, si no me gustara tanto el bonito con patatas, el vino de rueda, un entrecot y un ribera de duero pues seguro que al menos aprobaba esto del físico. También un riojita u otros vinos de esta tierra que va teniendo muchos y muy buenos. Lo dicho si nos ponemos a plan que vende los bodegueros? y ¿los carniceros? también he prometido muchas veces hacerme vegetariano, ¿ustedes no? utilizo el ustedes porque es género que abarca géneros, ¿génera no es? Lo preguntaba porque como cambian tanto los idiomas: ¿no habrá sonado machista? no lo es, o eso espero pero todo tiene su justa medida, ¿todo? todo no hay quien no encuentra justicia ni media ni cuarto y mitad. ¿ Nunca habéis comprado cuarto y mitad? Hoy ya no se lleva, hoy está casi todo empaquetado que te volverías mico queriendo buscar cuarto y mitad. El congelador del super patas arriba y tú, a ver que le explicas al tendero. Pocos tenderos quedan. A todo esto ¿qué hago escribiendo en vez de afinando la voz?. Como soy Juan Palomo me voy a contestar.
Asumiré el riesgo hortofrutícola.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Estación impresionista.

Me pregunto que tendrá que ver la estación de Saint Lazare con la música tradicional, o simplemente con aquello de lo que yo empecé a escribir en este blog. Sé que en la fotografía no se distinguen mucho los trenes, pero están ahí: en la vías, esperando la señal radio eléctrica y digital que les permita salir en busca de su destino. Son mucho más distinguibles los barrotes que separan los espacios. Y el reloj, queda el reloj, marcando las horas y el tiempo que hoy como ayer distribuye el paso de las generaciones camino de aquí o de allá, del trabajo a la casa o vaya usted a saber donde irá cada viajero con su equipaje material y espiritual. Cada quien allá donde lo esperen o no, donde lo lleve su libre albedrío o el destino que a cada uno de nosotros nos tiene encadenados en el devenir de los días. también queda la nostalgia de los tejados de lata y cristal. La herrumbre de los años pasados y las visiones de todos los pintores y fotógrafos que han querido vislumbrar algo que el ojo por sí mismo no es capaz de retener. El instante irrepetible. Falta el humo y se echan de menos los ojos de quien espera la llegada de algún tren indefinido de los muchos que llegan a diario y en cada intervalo a la estación, o quizá los ojos arrasados de quien se despide sin esperanza. Han sido tantos los lienzos que me han conmovido y tenían como protagonista esta estación parisien y este puente que he querido llegar hasta aquí y meditar sin saber muy bien que es lo que quería, pero así quedó cumplida esta impresión.


jueves, 13 de agosto de 2009

Mar de sal en Castilla


Muchos días sin escribir, sin dejar en el oráculo del viento una palabra; y sin embargo todo es visión lejana y perdida. Los ojos en la solana, las manos en la escuálida intención de ser un poco más la nada. La imperfección de lo soñado y la percepción de lo vivido. Las esdrújulas aflicciones de la mente. El horizonte de lo impresionable en la página derivada al infinito. No es poco lo que se va dejando atrás. Ni es mucho lo que no se alcanza cuando no se ambiciona. de nuevo volverán los escorpiones a cruzar los círculos de fuego. Sus espaldas cargadas de sal y veneno añejo con la impronta de lo incardinado en el íntimo sudor del estraperlo de un alma deseosa. Otra vez, una vez más, tan sólo eso. Un ancho mar de sal y espartales, esperando el paso del alba de las espadas.