jueves, 13 de agosto de 2009

Mar de sal en Castilla


Muchos días sin escribir, sin dejar en el oráculo del viento una palabra; y sin embargo todo es visión lejana y perdida. Los ojos en la solana, las manos en la escuálida intención de ser un poco más la nada. La imperfección de lo soñado y la percepción de lo vivido. Las esdrújulas aflicciones de la mente. El horizonte de lo impresionable en la página derivada al infinito. No es poco lo que se va dejando atrás. Ni es mucho lo que no se alcanza cuando no se ambiciona. de nuevo volverán los escorpiones a cruzar los círculos de fuego. Sus espaldas cargadas de sal y veneno añejo con la impronta de lo incardinado en el íntimo sudor del estraperlo de un alma deseosa. Otra vez, una vez más, tan sólo eso. Un ancho mar de sal y espartales, esperando el paso del alba de las espadas.

8 comentarios:

ybris dijo...

Encantadora y profunda tu visión. Quizás por tan lejana y perdida como un mar de sal a tanta distancia de los mares de agua.
A todos cuantos aspiramos a saber mirar nos duele la distancia entre lo soñado y lo vivido.
Me gusta eso de que no es poco lo de atrás ni mucho lo perdido cuando no se ambiciona.

Abrazos.

Nines dijo...

Muy bien contado y muy hermoso texto.

Yamil Cuellar dijo...

Enrique, un saludo. Le dejé otro comentario por allá por La Edad, pero aquí voy descubriendo el suyo. Agradable comienza, deme días para caminar por él.

WOLVERINE dijo...

Simplemente una bonita lectura, la vision es cautivadora.

Salu2 de WOLVERINE.

koffee dijo...

Preciosa simbiosis: entre texto y foto dudo en la elección.
Salud, Enrique!.

Enrique Sabaté dijo...

Mis amigos, otra vez se me ha olvidadom que este blog lo abrí con una intención, pero quizá no acabo de comprometerme: Soy un salta bardales nada o casi nada acaba por engancharme de un modo fecundo. Si os confieso la verdad es que en el otro blog ni siquiera pienso los versos van saliendo y por eso soy más constante allí. Y ya soy viejo para corregirme.

Salud.

azpeitia dijo...

Tu prosa poética es muy bella, tiene un tono cálido penetrante, no cansa leerte, muy al contrario te va sumergiendo en ella y resulta como una cálida brisa...magnífico amigo...un abrazo desde azpeitia

Enrique Sabaté dijo...

Gracias Azpeitia.