lunes, 1 de junio de 2009

Para empezar


Es fácil hablar bien de los amigos y más cuando ellos lo hacen posible. Voy a hablaros de gentes que nadan contracorriente en estos tiempos tan vertiginosos. Personas que a pesar de la prisa y la velocidad, nunca cambiarían el tocino y unas buenas ensaladas acompañadas por el vino de la tierra y las palabras que cuentan historias y relatos sencillos y llanos, por el oropel de los modernos edificios de la modernidad. Personas que permiten que sea asequible aquello que no parece estar en la cresta de la ola, sin subterfugios; amigos que tratan de la fragilidad de los entornos y de lo elemental pero trascendente. No vendo ni compro nada, sólo escribo para mí mismo y también para quien conmigo va, como en el romance del Infante Arnaldos, no hablo de lo sobrenatural y sin embargo sé que son inteligibles los cuentos mágicos y fantasiosos de la tradición. Tanto como eran las vidas de quienes anteayer mismo poblaban este mundo nuestro, estos rincones y lugares que hoy son depósito de urbanitas en fin de semana. Los pueblos y aldeas olvidadas o visitadas por quienes no las habitan y sin embargo hay gentes que no cambiarán su terruño por todas la capitales más estupendas de todo el planeta. Vale que hoy, hoy, no sé mañana, es casi imposible vivir en la aldea y tampoco voy a caer en la trampa de venerar lo que quizá resulta inverosímil, la alabanza de la aldea contra los usos cortesanos. Las ciudades hoy también escapan si es que se quiere a los tópicos sociales, las redes sociales copan cualquier atisbo humano, hoy te alcanzan los convencionalismos y hasta las ventas por cualquiera de los medios, miedos, electrónicos posibles. Así que me dejo de monsergas y voy a lo que interesa. Esto es lo que sigue:

Voy a dar paso a una de mis aficiones, son muchas, tantas como ocupaciones y esta de aquí, será el mundo de lo tradicional, desde las músicas hasta los usos gastronómicos, que siempre anduvieron en el empeño de engañar las hambres de las catervas de chiquillos y mayores que pululaban por cocinas y trojes.

Así que desde hoy haré un hueco en este paraje de las rosquillas caseras para traer para quien quiera acercarse, a las mujeres y hombres que se afanan en este mundo del folclore y la tadición, son muchos lo sé y este cuaderno será nada más un grano de arena o de centeno, cebada o trigo para cocinar esas rosquillas caseras que a todos nos hacen añorar otro tiempo pasado, no mejor, sólo anterior o pretérito.

Por cierto el nombre del blog, he de agradecérselo al pueblo de Braojos de la Sierra, en la provincia de Madrid que vendían unas exquisitas rosquillas caseras y hoy a comerme la última que quedaba en la bolsa de papel observé la etiqueta, y me sirvió para pensar y porque no abrir un cuaderno distinto y sólo dedicado a la memoria tradicional.

Ni qué decir tiene que es un lugar abierto a todas las iniciativas populares pero como hay tantos otros lugares este quiere ser uno más.

3 comentarios:

Loc@ dijo...

Así que desde hoy (...) y la tadición, (...) Por cierto el nombre del blog, (...) y hoy a comerme (...)
Cosas de Paquita:
1.- tadición? o tradición,
2.- a comerme? o al comerme

Un beso, quedo a la espera de lo que nos quieras mostrar. PAQUITA

Enrique Sabaté dijo...

Ya se puede, no me di cuenta que no estaban habilitados los comentarios.

Hablaré de la tradición y de sus músicas y músicos.

ybris dijo...

De Braojos tenía que ser la inspiración de tus rosquillas.
Te acompañaré por las sendas tradicionales de las que muchos sacamos inspiración para seguir siendo contestatarios y contracorriente.
Me he permitido citarte en mi entrada de hoy.
Espero que no te moleste. Hazme cualquier observación y cambio lo que quieras.

Un abrazo.